martes, 26 de noviembre de 2013

Saber escuchar

1- El escuchar es un arte que no se obtiene fácilmente, pero en él hay belleza y gran comprensión. Escuchamos con distintas intensidades de nuestro ser, pero nuestro escuchar es siempre desde una idea preconcebida o desde un punto de vista particular. No escuchamos simplemente; se interpone siempre la pantalla de nuestros propios pensamientos, de nuestras conclusiones, de nuestros prejuicios, nuestra experiencia personal, creencias y opiniones. Para escuchar tiene que haber quietud interna, una atención relajada; hay que estar libre del esfuerzo de adquirir. Este estado alerta y, no obstante, pasivo, uno puede escuchar lo que está más allá de la conclusión verbal. Las palabras confunden; son sólo medios exteriores de comunicación; pero para comunicarnos más allá del ruido de las palabras, en el escuchar tiene que haber una pasividad alerta. Los que aman pueden escuchar; pero es extremadamente raro encontrar a alguien que escuche. Casi todos vamos tras resultados, queremos alcanzar metas; estamos siempre venciendo y conquistando; en consecuencia, no escuchamos.

La mayoría de nosotros estamos muy poco acostumbrados a escuchar. Si oímos cualquier cosa contraria a nuestra forma habitual de pensar, o si alguien desprecia uno de nuestros ideales favoritos, nos inquietamos de sobremanera.
Tenemos intereses creados en ciertas ideas y en ciertos ideales, al igual que los tenemos en nuestras propiedades y bienes materiales, y también en nuestra experiencia y conocimiento acumulados; y cuando se pone en tela de juicio cualquier cosa de éstas, perdemos el equilibrio y oponemos resistencia a todo lo que nos dicen.

2- Estamos tan identificados con nuestras opiniones y pensamientos que cuando algo los “toca", nos sentimos tocados o incluso amenazados. Nos sentimos heridos y atacados y entonces pasamos al modo defensa-ataque, y entramos en la lucha por defender un ideal, una creencia, una opinión, un pensamiento, tal como si estuviéramos defendiéndonos a nosotros mismos.
Algunos llegan a decir: "Es que estoy defendiendo la verdad!", pero la verdad no necesita defensores. La verdad sigue siendo la verdad aunque la tapen, nieguen o ignoren.

Te pido que escuches con una mano en el corazón, sin tratar de defender ni atacar lo que se dice. Escucha con neutralidad, con desnudez, con pureza.
Escucha sin elección. Escucha sin preferencias, sin pensamientos de por medio, sin otra intención mas que la de escuchar. Escucha sin filtros, sin intermediarios. Escucha directamente. Escucha con toda tu energía en el escuchar. Escucha con todo tu Ser.
Sólo cuando uno escucha así, oye la canción profunda de las palabras.
Escuchando en serena quietud, así podemos estar sentados, los 2, juntos, en comunión, siendo uno.
Eso es amor.
Eso es amar.

1- J. Krishnamurti
2- Mariano Gringaus

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