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viernes, 31 de enero de 2020

Hermoso cuento sufí

Hazrat Junaid Baghdadi atravesaba el mercado con sus discípulos. De pronto miró a un hombre jalando a su vaca con una cuerda, y le pidió que parara por un instante. A continuación les dijo a sus discípulos, “rodeen a este hombre y su vaca. Les voy a enseñar algo. Ahora les pregunto algo: ¿Quién está ligado a quien? ¿Es la vaca ligada al hombre o es el hombre ligado a la vaca?” Los seguidores le contestaron “La vaca está atada al hombre. El hombre es el dueño, el sostiene la cuerda, por lo tanto, la vaca lo sigue a donde quiera que el vaya”. Junaid contesta “ ahora miren”. En seguida corta la cuerda y la vaca sale huyendo. El hombre comienza a correr detrás de la vaca y Junaid les dice “ ahora observen quien es el dueño; la vaca no está interesada en absoluto en este hombre, de hecho, esta corriendo de el para escapar. El dueño le grita mientras persigue a la vaca. “¿Qué clase de experimento es esteeeeee?.... “ Junaid les explica a sus discípulos, “Es lo mismo que pasa con sus mentes. Todos los disparates que llevan dentro, no están interesados en ustedes. Ustedes están interesados en ellos. Y ustedes casi locos tratando de hacer lógica para no perder la cordura. En el momento que pierden interés, el momento exacto que se dan cuenta de su inutilidad, los disparates comenzarán a desaparecer; al igual que la vaca, escaparán...”

lunes, 15 de abril de 2019

La gente ignora el inmenso poder que tiene. El poder de crear la realidad.

No sé como fue, pero en algún momento del camino perdimos el poder, la autoridad sobre nosotros mismos, es decir, sobre nuestro mundo, sobre nuestra realidad.
Ejemplo 1:

En la televisión dijeron que este año estará de moda el color violeta. La gente lo acepta y lo cree e inmediatamente y a partir de ese momento se pone en marcha un mecanismo aparentemente invisible que transforma esta creencia en una realidad.
 Los negocios venden ropa violeta, la gente la compra, y las calles se visten de violeta. 
Pero… un momento… ¿quién tiene la autoridad y el poder para decidir que este año será el color violeta?
Bueno, uno puede creer que son los dueños de la industria textil, porque son ellos los que deciden qué fabricar y de que color. Ellos deciden el color de ropa que va a haber en los negocios.
Pero esto no es tan así, porque el resto de personas, es decir nosotros, decidimos si entramos en este juego o no. Nosotros en realidad podemos comprar y usar la ropa que nosotros queremos. Nosotros decidimos, ya sea consciente o inconscientemente.
 Nuestro poder siempre reside en nosotros. Aunque lo ignoremos. Aunque lo neguemos.
Cuando es de forma consciente podemos elegir en libertad.
Pero cuando es de manera inconsciente solo estamos reaccionando, estamos siendo controlados por impulsos que ni siquiera notamos, no estamos eligiendo, algo en nosotros lo está haciendo por nosotros. Somos robots o esclavos que obedecen y reaccionan de acuerdo a lo esperado por los demás. Hemos perdido el poder a la autoridad sobre nosotros mismos, es decir, sobre nuestra realidad.

Ejemplo 2:

Juan te dice algo feo, algo que te hiere psicológicamente/emocionalmente.
 La intención de Juan es hacerte sentir mal.
Si tú no crees lo que Juan dijo, si uno no lo acepta, eso que fue dicho se disuelve en la nada. Desaparece.
 Pero si uno lo cree, eso lo hace realidad. Uno empieza a sentirlo que como real, vivirlo como real, dicho en otras palabras, uno lo hace real. Uno coopera sin querer con su intención de lastimarte, reaccionando de forma inconsciente y completando la intención Juan. Es como si Juan nos hubiera utilizado a nosotros para crear ese mal. Y nosotros sin saberlo lo hemos ayudado. Vaya putada!

Cada uno de nosotros tiene un poder y energía inmensos, el poder de creer o no creer en algo. El poder de aceptar o no aceptar algo. El poder de hacer o no algo realidad.
La contracara de esto es que ese poder, esa energía, puede ser usada tanto para crear como para destruir. Pero hay buenas noticias: esto también está en uno.
Para eso uno tiene que empezar a hacerlo consciente, es decir, empezar a prestar atención a qué cosas estamos aceptando/creyendo cada día, en cada acto de nuestras vidas.
Ese nivel de consciencia determinará cuanta libertad tenemos para crear nuestra realidad o cuanto poder tiene tu inconsciente para creer la suya propia, es decir una realidad que no sabemos de donde salió y que no nos agrada en absoluto.
Ejemplo 3:

Hace unos años, la gente no creía que la tierra era plana. La tierra era plana! Como todos lo aceptaban y creían, eso en ese momento era REAL. Esa era una verdad aceptada por todos.
De la misma manera, en el año 2019 seguimos creyendo un montón de cosas arcaicas, que en su momento eran verdad pero ya han caducado y ahora son destructivas.

Ese poder, esa energía no se pueden parar ni detener. Y aunque no queramos ni nos demos cuenta estamos a cada momento de nuestras vidas pensando, aceptando y creyendo cosas, es decir conformando nuestra realidad.
Incluso lo que uno más teme termina sucediendo, por ejemplo: si pienso todos los días que no me quiero enfermar voy a terminar enfermo, porque he pensado en mí enfermo con la emoción del miedo. Me imagino enfermo cada vez que pienso que no quiero enfermarme y eso termina sucediendo.
En cada momento estamos aceptando y creyendo algo. Esto es imparable, como la vida misma.

Por eso cuidemos bien lo que nos creemos, lo que nos repetimos a nos mismos todos los días. Lo que pensamos todo el tiempo.
Porque eso que tú llamas “realidad” amigo mío, lo estás construyendo tú mismo sin saberlo. Ladrillo a ladrillo, palabra a palabra, pensamiento a pensamiento, emoción a emoción, en cada segundo de tu vida. Cada día.
Esto es así.
Y no para.
Y no va a parar.
Cuidado con lo que creemos, porque eso se termina manifestando como real.

Cada uno es el Dios creador de su mundo.

Restablece ese poder creador en ti.

jueves, 28 de marzo de 2019

La mente es inquietud misma


Interrogador: Busco la paz de la mente. Llegué a estar enormemente disgustado con todas las cosas crueles hechas por los presuntos cristianos en el nombre de Cristo. Durante algún tiempo estuve sin religión. Entonces me sentí atraído por el Yoga.

Mah: ¿Qué ganó usted?

Int: Estudie la filosofía del Yoga y eso me ayudó.

Mah: ¿De qué manera le ayudó? ¿Por cuáles signos concluyó usted que ha sido ayudado?

Int: La buena salud es algo enteramente tangible.

Mah: No hay duda de que es muy agradable sentirse bien. ¿Es placer todo lo que usted esperaba del Yoga?

Int: El gozo del bienestar es la recompensa del Hatha Yoga. Pero el Yoga en general aporta más que eso. Da respuesta a muchas preguntas.

Mah: ¿Qué entiende usted por Yoga?

Int: Toda la enseñanza de la India —la evolución, la reencarnación, el karma y todo lo demás.

Mah: Perfecto, usted ha adquirido todo el conocimiento que quería. ¿Pero de qué manera se ha beneficiado de ello?

Int: Me aportó paz de mente.

Mah: ¿Lo hizo? ¿Está su mente en paz? ¿Ha terminado su búsqueda?

Int: No, todavía no.

Mah: Naturalmente. Eso no tendrá ningún fin, debido a que no hay ninguna cosa tal como la paz de la mente. Mente quiere decir perturbación; la inquietud misma es la mente. El Yoga no es un atributo de la mente, ni tampoco un estado de la mente.

Int: Alguna medida de paz saqué del Yoga.

Mah: Examine atentamente y verá que la mente hierve de pensamientos. Puede quedarse en blanco ocasionalmente, pero solo por un tiempo y de nuevo revierte a su inquietud habitual. Una mente encalmada no es una mente en paz.
Usted dice que quiere pacificar su mente. ¿Está en paz ese mismo que quiere pacificar la mente?

Int: No. Yo no estoy en paz, por eso recurro a la ayuda del Yoga.

Mah: ¿No ve la contradicción? Durante muchos años ha buscado la paz de la mente. Usted no podía encontrarla, pues una cosa esencialmente inquieta no puede estar en paz.

Int: Hay alguna mejora.

Mah: La paz que pretende haber encontrado es muy precaria; cualquier pequeñez puede perturbarla. Lo que usted llama paz es solo ausencia de perturbación. Apenas merece este nombre. La paz real no puede ser perturbada. ¿Puede usted pretender a una paz de mente que es inexpugnable?

Int: Me esfuerzo en ello.

Mah: Esforzarse demasiado es una forma de inquietud.

Int: ¿Así pues, que queda?

Mah: El sí mismo no necesita ser puesto en reposo. Es la paz misma, no está en paz. Solo la mente es inquieta. Todo lo que ella conoce es la inquietud, con sus múltiples modos y grados. Lo agradable se considera superior y lo penoso se elude. Lo que nosotros llamamos progreso es meramente un cambio de lo desagradable a lo agradable. Pero los cambios por sí mismos no nos llevan a lo que es sin cambio, pues todo lo que tiene un comienzo debe tener un final. Lo real no comienza; solo se revela a sí mismo como sin comienzo y sin fin, omnipenetrante, todo poderoso, primer motor inmutable, atemporal, sin cambio.
Int: ¿Así pues qué tiene uno que hacer?
Mah: A través del Yoga usted ha acumulado conocimiento y experiencia. Esto no puede negarse. ¿Pero de qué utilidad es todo eso para usted? Yoga significa unión, junción. ¿Qué ha reunido usted, qué ha juntado?
Int: Estoy intentando volver a unir la personalidad al sí mismo real.
Mah: La personalidad es solo un producto de la imaginación. El sí mismo es la víctima de esta imaginación. Es el hecho de tomarse a usted mismo por lo que usted no es, lo que le tiene atrapado. No puede decirse que la persona exista por su derecho propio; es el sí mismo el que cree que hay una persona y el que es consciente de ser esa persona. Más allá del sí mismo está lo no manifestado, la causa sin causa de todo. Incluso hablar de reunir a la persona con el sí mismo no es correcto, debido a que no hay ninguna persona, solo una imagen mental a quien se da una realidad falsa por convicción. Nada fue dividido y no hay nada que unir.
Int: El Yoga ayuda en la búsqueda y en el encuentro del sí mismo.
Mah: Usted puede encontrar lo que ha perdido. Pero usted no puede encontrar lo que no ha perdido.
Int: Si yo no hubiera perdido nunca nada, habría sido un iluminado. Pero no lo soy. Estoy buscando. ¿No es mi búsqueda misma una prueba de que he perdido algo? Mah: Su búsqueda solo muestra que usted cree que ha perdido algo. ¿Pero quién lo cree? ¿Y qué cree que ha perdido? ¿Ha perdido usted a una persona como usted mismo? ¿Cuál es el sí mismo que está buscando? ¿Qué espera encontrar exactamente?
Int: El verdadero conocimiento del sí mismo.
Mah: El verdadero conocimiento del sí mismo no es un conocimiento. No es algo que usted encuentra buscando, mirando por todas partes. No puede ser encontrado en el espacio o en el tiempo. El conocimiento es solo memoria, un modelo de pensamiento, un hábito mental. Todos éstos están motivados por el placer y el dolor. Se debe a que usted es aguijoneado por el placer y el dolor por lo que está a la búsqueda de conocimiento. Ser uno mismo es completamente más allá de toda motivación. Usted no puede ser usted mismo por alguna razón. Usted es usted mismo, y no se necesita ninguna razón.
Int: Haciendo Yoga encontraré la paz.
Mah: ¿Puede haber paz aparte de usted mismo? ¿Está hablando de su propia experiencia o solo de libros? Su conocimiento por los libros es útil para comenzar, pero debe abandonarse pronto por la experiencia directa, que por su naturaleza misma es inexpresable. Las palabras pueden usarse para la destrucción también; las imágenes están construidas de palabras, y pueden destruirse con palabras. Usted se ha metido en su estado presente por medio del pensamiento verbal; debe salir de él de la misma manera.
Int: Yo he alcanzado un grado de paz interior. ¿He de destruirlo?
Mah: Lo que ha sido alcanzado puede ser perdido nuevamente. Solo cuando realice la verdadera paz, la paz que nunca ha perdido, esa paz permanecerá con usted, pues jamás se había ausentado. En lugar de buscar lo que usted no tiene, encuentre usted qué es eso que nunca ha perdido. Eso que está ahí antes del comienzo y después del final de todo; eso para lo que no hay ni nacimiento, ni muerte. Ese estado inmutable, que no es afectado por el nacimiento y la muerte de un cuerpo o de una mente, usted debe percibir ese estado.
Int: ¿Cuáles son los medios para tal percepción?
Mah: En la vida no puede tenerse nada sin vencer obstáculos. Los obstáculos a la percepción clara del verdadero ser de uno son el deseo de placer y el miedo del dolor. Es la motivación placer-dolor lo que obstaculiza la vía. La liberación misma de toda motivación, el estado en el que no surge ningún deseo es el estado natural.
Int: ¿Necesita tiempo tal abandono de los deseos?
Mah: Si usted lo deja al tiempo, se necesitarán millones de años. Abandonar un deseo tras otro es un proceso lento cuyo fin no se ve nunca. Deje en paz a sus deseos y miedos, ponga toda su atención en el sujeto, en el que está detrás de la experiencia del deseo y del miedo. Pregunte usted: ¿quién desea? Deje que cada deseo le retrotraiga a usted mismo.
Int: La raíz de todos los deseos y temores es la misma —el anhelo de felicidad.
Mah: La felicidad que usted puede pensar y anhelar, es mera satisfacción física o mental. Tal placer sensorial o mental no es la felicidad real, la felicidad absoluta.
Int: Incluso los placeres sensoriales y mentales y el sentido de bienestar general que surge con la salud física y mental, deben tener sus raíces en la realidad.
Mah: Tienen su raíz en la imaginación. Un hombre a quien se le da una piedra y se le asegura que es un diamante preciadísismo estará enormemente complacido hasta que se dé cuenta de su error; de la misma manera, los placeres pierden su sabor y los sufrimientos sus espinas cuando se conoce el sí mismo. Ambos se ven como son —respuestas condicionadas, meras reacciones, simples atracciones y repulsiones basadas sobre recuerdos o preconcepciones. Usualmente tanto el placer como el sufrimiento se experimentan cuando se esperan. Todo es cuestión de hábitos y de convicciones adquiridos.
Int: Bien, el placer puede ser imaginario. Pero el sufrimiento es real.
Mah: El sufrimiento y el placer van siempre juntos. La liberación de uno significa la liberación de ambos. Si usted no se preocupa del placer, no tendrá miedo del sufrimiento. Pero hay la felicidad que no es ninguno de ambos, que es completamente más allá. La felicidad que usted conoce es descriptible y mensurable. Es objetiva, por así decir. Pero lo objetivo no puede ser suyo propio. Sería un grave error identificarse a usted mismo con algo externo. Esta mezcla de niveles no conduce a ninguna parte. La realidad es más allá de lo subjetivo y de lo objetivo, más allá de todos los niveles, más allá de toda distinción. Definitivamente, la realidad no es el origen del sufrimiento y del placer, no es su fuente o su raíz. Éstos vienen de la ignorancia de la realidad, no de la realidad misma, que es indescriptible, más allá del ser y del no ser.
Int: He seguido a muchos maestros, he estudiado muchas doctrinas, y sin embargo ninguno me ha dado lo que yo quería.
Mah: El deseo de encontrar el sí mismo ciertamente se cumplirá, provisto que usted no quiera nada más. Pero debe ser honesto con usted mismo y no querer realmente nada más. Si mientras tanto usted quiere otras muchas cosas y se ocupa de lograrlas, su propósito principal puede retrasarse hasta que usted crezca en sabiduría y deje de dividirse entre impulsos contradictorios. Vaya usted dentro, sin vacilar, sin mirar nunca hacia fuera.
Int: Pero mis deseos y mis miedos están todavía aquí.
Mah: ¿Dónde están sino en su memoria? Dése cuenta de que su raíz está en la expectativa nacida de la memoria —y dejarán de obsesionarle.
Int: He comprendido muy bien que el servicio social es una tarea sin fin, debido a que la mejora y la decrepitud, el progreso y el declive, van siempre juntos. Podemos verlo por todas partes y a todos los niveles. ¿Qué permanece?
Mah: Cualquier trabajo que haya emprendido —complételo. No asuma nuevas tareas, a menos de que sean requeridas por una situación concreta de sufrimiento y de alivio del sufrimiento. Encuéntrese a usted mismo primero, y de ahí se seguirán bendiciones sin fin. Nada aprovecha al mundo tanto como el abandono de los provechos. Un hombre que ya no piensa las cosas en términos de pérdida y de ganancia es el hombre verdaderamente no violento, porque está más allá de todo conflicto.
Int: Sí, yo he estado siempre atraído por la idea de ahimsa (no violencia).
Mah: Primariamente, ahimsa significa lo que dice: «No hacer daño». No es hacer el bien lo que viene primero, sino dejar de hacer daño, no aumentar el sufrimiento. Agradar a los demás no es ahimsa.
Int: Yo no estoy hablando de agradar, pero estoy completamente por ayudar a los demás.
Mah: La única ayuda digna de ser dada es la que libera en adelante de la necesidad de ayuda. La ayuda repetida no es ayuda en absoluto. No hable de ayudar a otro, a menos de que usted le ponga más allá de toda necesidad de ayuda.
Int: ¿Cómo va uno más allá de la necesidad de ayuda, y cómo puede uno ayudar a otro a hacer lo mismo?
Mah: Cuando usted ha comprendido que toda existencia, en separación y limitación, es dolorosa, y cuando usted quiere y es capaz de vivir integralmente, en unidad con toda la vida, como puro ser, usted ha ido más allá de toda necesidad de ayuda. Usted puede ayudar a otro mediante el precepto y el ejemplo y, sobre todo, por su ser (de usted). Usted no puede dar lo que no tiene y usted no tiene lo que no es. Usted solo puede dar lo que usted es —y de eso puede dar ilimitadamente.
Int: ¿Pero es verdad que toda existencia es dolorosa?
Mah: ¿Cuál otra puede ser la causa de esta búsqueda universal del placer? ¿Busca un hombre feliz la felicidad? ¡Cuán inquietas están las gentes, cuán constantemente agitadas! Es porque sufren por lo que buscan alivio en el placer. Toda la felicidad que pueden imaginar está en la garantía del placer repetido.
Int: Si lo que yo soy, como yo soy, la persona por quien me tomo, no puede ser feliz, ¿qué tengo que hacer entonces?
Mah: Usted solo puede dejar de ser —como usted parece ser ahora. No hay nada cruel en lo que digo. Despertar a un hombre de una pesadilla es compasión. Usted viene aquí debido a que sufre, y todo lo que yo digo es: despierte, conózcase a usted mismo, sea usted mismo. El fin del sufrimiento no está en el placer. Cuando usted se da cuenta de que usted es más allá del sufrimiento y del placer, remoto e inexpugnable, entonces cesa la persecución de la felicidad, y también la aflicción resultante. Pues el sufrimiento aspira al placer y el placer acaba en el sufrimiento, inexorablemente.
Int: ¿En el estado último no puede haber ninguna felicidad?
Mah: Ni aflicción. Solo libertad. La felicidad depende de una cosa u otra y puede perderse; la libertad de todo no depende de nada y no puede perderse. La libertad de la aflicción no tiene ninguna causa, y por lo tanto, no puede ser destruida. Realice esa libertad.
Int: ¿No he nacido yo para sufrir como resultado de mi pasado? ¿Es siquiera posible la libertad? ¿Acaso he nacido yo por mi propia voluntad? ¿Acaso no soy yo solo una criatura?
Mah: ¿Qué es el nacimiento y la muerte sino el comienzo y el fin de una corriente de aconteceres en la consciencia? Debido a la idea de separación y de limitación son dolorosos. Al alivio momentáneo del sufrimiento nosotros lo llamamos placer —y construimos castillos en el aire en la esperanza de un placer sin fin al que llamamos felicidad. Todo ello es incomprensión y abuso. Despierte usted, vaya más allá, viva realmente.
Int: Mi conocimiento es limitado, mi poder insignificante.
Mah: Puesto que es la fuente de ambos, el sí mismo es más allá tanto del conocimiento como del poder. Lo observable está en la mente. La naturaleza del sí mismo es pura presenciación, pura presencia, inafectada por la presencia o la ausencia de conocimiento o de predilección alguna.
Tenga usted su ser fuera de este cuerpo de nacimiento y de muerte y todos sus problemas estarán resueltos. Ellos solo existen debido a que usted se cree a usted mismo nacido para morir. Desengáñese y sea libre. Usted no es una persona.
— del libro “YO SOY ESO” de Nisargadatta Maharaj
Según el diccionario de la RAE:
persona
Del lat. persōna 'máscara de actor', 'personaje teatral', 'personalidad', 'persona', este del etrusco φersu, y este del gr. πρόσωπον prósōpon.

domingo, 3 de marzo de 2019

¿DIOS EXISTE? RESPUESTA DE BUDA.


Una mañana un hombre le preguntó a Buda: «¿Existe Dios?».
Buda miró al hombre a los ojos y le dijo:
«No, Dios no existe».
Ese mismo día, por la tarde, otro hombre le preguntó: «¿Qué piensas acerca de Dios? ¿Existe Dios?».
Buda miró al hombre a los ojos y le dijo: «Sí, Dios existe».
Ananda (su discípulo), que estaba con él, se quedó muy confundido.
Pero esa tarde, a la puesta de Sol, otro hombre vino con una pregunta muy parecida, aunque formulada de forma distinta. El hombre dijo: «Hay gente que cree en Dios y hay gente que no cree en Dios. Yo no sé a quién creer. He venido a pedirte ayuda».
Ananda estaba muy interesado en oír la respuesta de Buda; en un mismo día Buda había dado 2 respuestas absolutamente contradictorias y ahora surgía una 3ra oportunidad (y no hay una tercera respuesta). Pero Buda le dio una tercera respuesta. No habló, cerró los ojos.
El hombre, al ver a Buda sentado con los ojos cerrados, pensó que quizás era esa la respuesta, así que se sentó junto a él con los ojos cerrados.
Transcurrió una hora y el hombre abrió los ojos, tocó los pies de Buda y dijo:
«Tu compasión es grande. Siempre te estaré agradecido por haberme dado la respuesta».
Ananda no podía creer lo que veía, porque Buda no había dicho una sola palabra… Y el hombre se marchó tan contento, totalmente satisfecho.
Entonces Ananda le dijo a Buda: «¡Esto es demasiado! Deberías pensar en mí; me vas a volver loco. Estoy al borde de un ataque de nervios. A un hombre le dices que Dios no existe, a otro hombre le dices que Dios existe y al tercero no le contestas. Y el tercero dice que ha recibido la respuesta, está contento y agradecido, y te toca los pies. ¿Me puedes explicar qué significa todo esto?».
Buda dijo: «Ananda, la primera cosa que debes recordar es que esas preguntas no las habías formulado tú; por lo tanto, esas respuestas no eran para ti. ¿Por qué te preocupas innecesariamente por los problemas de otra gente?... Primero soluciona tus propios problemas».
Ananda dijo: «Es cierto, esas no eran mis preguntas y las respuestas no iban dirigidas a mí… ¿Pero qué puedo hacer?...Tengo oídos y oigo, he oído y he visto, y ahora todo mi ser está confundido. ¿Cuál es la respuesta correcta?».
Buda dijo: «¿Correcta…? Lo correcto es la consciencia. El primer hombre era un teísta y quería que le reafirmase en su creencia de Dios. Vino con una respuesta -una respuesta hecha- solamente para que le reafirmase en su creencia y poder decir: “Estoy en lo cierto, incluso el propio Buda me ha dado la razón.” Por eso le he dado esa respuesta, solamente para perturbar su creencia, porque creer no es conocer.
»El segundo hombre era un ateo.
También ha venido con una respuesta, una respuesta hecha -que Dios no existe-, y quería que le reafirmase en su incredulidad para poder decir que pienso como él. Tuve que decirle: “Dios no existe.” Pero el propósito era el mismo.
»Si eres capaz de ver mi propósito, verás que no hay contradicción. Estaba perturbando la creencia preconcebida del primer hombre y la incredulidad preconcebida del segundo hombre. La creencia es afirmativa, la incredulidad es negativa, pero en realidad ambas son una misma cosa. No provienen de alguien que conoce; y ninguno de ellos era un verdadero buscador, ambos acarreaban prejuicios.
»El tercero era un verdadero buscador. No tenía ningún prejuicio, abrió su corazón y me dijo: “Hay gente que cree en Dios, y hay gente que no cree en Dios. Yo no sé a quién creer. He venido a pedirte ayuda.” Y la única ayuda que podía darle era una experiencia de consciencia silenciosa; las palabras son inútiles. Y cuando he cerrado mis ojos ha entendido el mensaje. Era un hombre con una cierta inteligencia: abierto, vulnerable. Y cerró los ojos.
»Al profundizar en el silencio, al volverse parte del campo de mi silencio y mi presencia, ha empezado a adentrarse en el silencio, a adentrarse en la consciencia. Cuando transcurrió una hora parecía como si sólo hubieran transcurrido unos minutos; no recibió ninguna respuesta en palabras, pero recibió la verdadera respuesta en silencio: no te preocupes acerca de Dios, no tiene ninguna importancia si existe o no. Lo que importa es la existencia del silencio, si existe o no la consciencia. Si eres silencioso y consciente, tú mismo eres Dios. Dios no es algo ajeno a ti: o eres una mente o eres Dios. En el silencio y en la consciencia, la mente se disuelve, desaparece, y se te revela la divinidad. Sin haberle dicho nada ha recibido la respuesta, y la ha recibido de una forma perfectamente correcta».La respuesta Ananda no está en quien responde si no en quien pregunta.

martes, 3 de enero de 2017

Afilar el hacha

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno, y las condiciones de trabajo, mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles. –Te felicito, sigue así –dijo el capataz. Animado por estas palabras, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó temprano.
A la mañana siguiente se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles. –Debo de estar cansado –pensó. Y decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó: –¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez? –¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles”.

domingo, 23 de octubre de 2016

Extracto de una joya de 5000 años de antigüedad - el Bhagavad Gita

Pequeña introducción:
Este antiguo poema narra en lengua sánscrita la epopeya de las reyertas entre los «kurus» y «pandavas», clanes tribales que tenían como predecesor común a Bharata, hijo de Sakuntala. La guerra entre las dos tribus hermanas había sido iniciada a consecuencia de que Pandu, el hijo menor del rey Hastinapura, había ascendido al trono debido a que su hermano mayor, Dhritarashtra, era ciego. Los dieciocho breves capítulos del Gita versan sobre el diálogo que mantuvieron Krishna y Arjuna ante el desfallecimiento de este último, breves instantes antes de la batalla final, que decidiría la victoria de uno de los dos bandos. Arjuna, el más diestro de los hijos de Pandu, siente flaquear su ánimo cuando ve a la mayoría de sus familiares y amigos entre las filas enemigas. El cuerpo central de este bello poema filosófico-espiritual es la respuesta de Krishna ante el de- saliento del valiente Arjuna, que se niega a luchar a muerte contra sus seres queridos. Krishna le habla a Arjuna acerca del Universo, de quién es él y su condición en medio del Cosmos, además de la Misión que debe desarrollar el hombre en la tierra y de cómo han de comprenderse los misterios de la vida y de la muerte. CAPITULO 2.° MUNDO, ILUSION Y MUERTE

SANJAYA: 1. Elevóse el espíritu de Krishna, y así habló a aquél cuyos ojos estaban llenos de lágrimas, sumido en la desesperación y la pena, su amigo Arjuna. ( Sanjaya: ministro y cochero de Dhritarastra, dotado con los poderes de la clarividencia y de la clariaudiencia para que pueda ir notificándole al anciano rey los acontecimientos en el transcurso del combate. Sanjaya le comenta los hechos y le narra el diálogo entre Krishna y Arjuna.) KRISHNA: 2. Es indigno de un noble como tú dejarse atrapar por el desaliento en el momento de la lucha. ¿Cómo es posible? Esto no te hará ganar ni el cielo ni la tierra. 3. ¡No desfallezcas Arjuna! Esto no es propio de un hombre como tú. Sobreponte a ese mediocre desaliento y levántate como el fuego que quema todo lo que encuentra a su paso.
ARJUNA: 4. ¿Deberé disparar mis flechas contra el hermano de mi abuelo, el grande y venerable Bhishma? ¿Deberé matar con mis flechas a mi maestro Drona, por quien siento veneración? 5. Preferiría antes vivir de la mendicidad que alimentarme con comida real sabiendo a sangre. No puedo matar a mis maestros, aunque ahora estén turbados por la codicia; aún son mis sagrados maestros. 6. No sé cual de los dos bandos sería mejor que ganase. No sé si desearía vivir después de ver muertos a los hijos de mi tío el rey Dhritarashtra. 7. En lo más profundo de mi alma, siento desolación. Mi mente no puede discernir cuál es mi deber. Como tu discípulo, vengo a Ti en súplica, en Ti busco refugio; por favor, sé la luz que aparte la oscuridad de mi confusión. 8. Ni el reino de este mundo entero, ni el reino de los dioses en el cielo, pueden apaciguar el fuego de la pena que quema mis entrañas.
SANJAYA: 9. Así habló Arjuna, completamente abatido, al ecuánime Krishna: “¡No lucharé!”, dijo, y quedó en silencio. 10. Krishna sonrió a Arjuna con ternura. Y allí, entre los dos ejércitos, la voz de Dios se manifestó con estas palabras: KRISHNA: 11. Te afliges por quienes no lo merecen, y tus palabras no son palabras de sabiduría. Un sabio no siente lástima por los que viven, ni tampoco por los que mueren. La vida y la muerte no son diferentes. 12. Siempre hemos existido: tanto yo, como tú, como esos reyes. Y existiremos por siempre y para siempre. 13. Al igual que el alma experimenta la infancia, la juventud y la vejez, sin verse afectada por las mutaciones de este cuerpo; así también tomará otro cuerpo después de la muerte. En un sabio no cabe duda acerca de esto. 14. ¡Oh, Arjuna! El mundo de los sentidos nos produce sensaciones de frío y de calor, de placer y de dolor. Todas estas sensaciones vienen y se van; son transitorias. ¡Elévate sobre ellas, alma vigorosa! 15. El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste es merecedor de vida eterna. 16. Lo irreal nunca ha existido; lo Real nunca ha dejado de existir. Con certeza, esta verdad sólo la han podido entender los auténticos buscadores de la verdad. 17. El Espíritu es indestructible e imperecedero; todo lo penetra. Nadie puede destruir ese Ser Inmutable. 18. A pesar de que estos cuerpos tendrán un fin, habita en todos estos cuerpos, mas está más allá del tiempo: el Espíritu es inmortal e infinito. Así pues, ¡participa en la lucha, noble guerrero! 19. Tanto el que piensa que el alma mata, como el que cree que puede ser muerta, am- bos son ignorantes. Ni puede matar ni puede ser muerta. 20. El Espíritu nunca nace y nunca muere: es eterno. Nunca ha nacido, está más allá del tiempo; del que ha pasado y el que ha de venir. No muere cuando el cuerpo muere. 21. Cuando un hombre reconoce el Espíritu como no nacido, imperecedero, inmutable e indestructible, ¿cómo podría este hombre matar o ser muerto? 22. Al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el Espíritu abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo. 23. Ningún arma puede herir al Espíritu, ni el fuego puede quemarlo, ni el agua puede mojarlo, ni el viento puede arrastrarlo. 24. Más allá del poder del fuego, de la espada, del agua y del viento, el Espíritu es eter- no, inmutable, omnipresente, inamovible, y siempre uno. 25. El Espíritu está más allá del cambio y del pensamiento; los ojos mortales no pueden verlo. Reconoce que el Espíritu es lo único que permanece y cesa de sollozar. 26. Aunque el alma estuviese destinada irremisiblemente al ciclo de nacimientos y muertes una y otra vez, no deberías, aún así, sentirte turbado por la tristeza. 27. Ciertamente, todo lo que tiene un principio ha de tener un fin. La muerte es el final seguro para quien ha nacido. Pero es igualmente seguro que quien ha muerto ha de renacer. Así pues, no deberías afligirte por lo inevitable. 28. Invisibles son todos los seres antes de su nacimiento, e invisibles volverán a ser des- pués de su muerte. Sólo en el transcurso entre estos dos estados invisibles, resulta posible que los podamos ver. Siendo esto verdad, ¿por qué afligirse? 29. Alguien puede creer en el Espíritu, como la visión de una maravilla, y nos lo descri- be como tal. Mientras que otros tan sólo han oído que es maravilloso; pero aún ha- biéndolo oído, ninguno de los dos lo conoce en verdad. 30. El Espíritu inmortal mora en todos los seres y la muerte no puede afectarlo. Reponte, pues, de tu tristeza. 31. Por esto, piensa en tu deber y no dudes. No hay mayor honor para un guerrero que participar en una lucha por el restablecimiento de la virtud. 32. ¡Oh, Arjuna! Hay una batalla que ganar antes de que nos sean abiertas las puertas del cielo. ¡Felices son aquéllos guerreros cuya actitud es participar en esa guerra! 33. Y no luchar por la justicia es traicionar tu deber y tu honor; es despreciar la virtud. 34. Los hombres hablarán de tu deshonor, tanto ahora como en tiempos venideros. Y para un hombre noble, el deshonor es peor que la muerte. 35. Los guerreros dirán que por miedo desertaste del campo de batalla. Y todos aquéllos que antes te hacían alabanzas, ahora te harán escarnio. 36. Tus enemigos te llevarán al descrédito poniéndote en ridículo, olvidando tus proezas y diciendo cosas indignas de ti. ¿Puede haber, para un guerrero, mayor vergüenza que ésta? 37. Si mueres, obtendrás gloria en el cielo. Y si sales victorioso, obtendrás tu gloria en la tierra. Así pues, ¡levántate, Arjuna, con tu ánimo listo para la lucha! 38. Permanece en paz, tanto en el placer como en el dolor; en la victoria, tanto como en la derrota; tanto si ganas como si pierdes. Prepárate para la guerra con tu alma tran- quila; si estás en paz, no hay pecado. 39. Así pues, escucha la sabiduría del Yoga: camino de la libertad de ataduras y de lo eterno. Ésta es la sabiduría Sankhya: la visión de lo eterno. 40. En este camino, ningún esfuerzo es baldío, ni existe posibilidad de desgracia. Hasta el más mínimo progreso supone liberación de tus miedos. 41. El único pensamiento que debe ocupar la mente de quien anda este camino es de- terminación. La mente de aquéllos que no tienen determinación desvaría perturbada por un aluvión de pensamientos. 42. Hay hombres que, aun careciendo de visión espiritual, hablan ostentosamente con versatilidad y usando muchas palabras; siguen los Vedas13 al pie de la letra y afirman que eso es todo lo que hay que saber. (13 Los cuatro Vedas: Rig-Veda, Yajur-Veda, Sama-Veda y Atharva-Veda, junto con algunos Upanishads, forman el cuerpo de los libros ortodoxos de la India, conocido como Sruti (lo oído), esto es, el cuerpo de la Revelación. La otra gran división es la Smriti (lo recordado), término con el que se designa a los libros no basados en la revelación directa, sino en la tradición)
43. Sus almas están embadurnadas con deseos mundanos y sólo buscan la satisfacción de deseos materiales. La recompensa para éstos es nacer una y otra vez. 44. Aquéllos que aman el poder y el placer, se entregan a esas experiencias, carecen de la firme determinación, necesaria para hacerse uno con el Uno. Ejecutan ceremonias que les prometen poder y placeres. 45. El mundo de los Vedas está sometido a las influencias de los tres Gunas14. ¡Oh, Arjuna! Elévate y líbrate de ellos; permanece en la Verdad que está más allá de todos los pares de opuestos15. Ve más allá de las posesiones y las ganancias. ¡Recupera tu propia alma! (14 Los Gunas o elementos constitutivos de la materia son tres: Sattva, (estado ideal, perfección, claridad, quietud), Rajas (actividad creativa), y Tamas (oscuridad, inercia abúlica, ceguera espiritual). Sattva es la armonía, Rajas es la actividad, la pasión, la fuerza que nos ayuda en la lucha por la vida, y Tamas es el caos, lo inerte, lo obtuso. 15 Trascender los pares de opuestos (dvandva); bueno-malo, positivo-negativo, placer-dolor. Superar tal limitación e instalarse en el dominio de la no-dualidad (advaitam), es lo necesario para lograr la unión con la Realidad Última) 46. Para un sabio dotado de visión espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad como un pozo que ha sido cubierto por una inundación. 47. Concentra tu mente en tu trabajo, pero nunca permitas que tu corazón se apegue a los resultados. Nunca trabajes por amor a la recompensa, y realiza tu trabajo con constancia y regularidad16. (16 Dharma es el cumplimiento del deber de un modo totalmente desinteresado. Es también traducido por: rectitud, justicia, recto discernimiento, camino del bien) 48. Realiza tu trabajo en la paz del Yoga, lejos de todo deseo egoísta; desapegado del éxito, tanto como del fracaso. La paz del Yoga es estable y permanente, pues trae equilibrio a tu mente. 49. La acción realizada en la sabiduría del Yoga es muy superior a cualquiera otra reali- zada con fines interesados. Tu salvación está en la sabiduría. ¡Qué desgraciados son aquéllos que trabajan por una recompensa! 50. La sabiduría lleva al hombre más allá de lo bueno y lo malo. Encuentra pues la sabi- duría: el Yoga17 es la sabiduría en acción. ( 17 Yoga es la meditación para la unión con la Realidad Última. En consecuencia, el Yoga es el sendero espiritual que conduce a la fusión con lo absoluto. Literalmente, significa yugo, unión: es el equivalente al re-lígere latino de donde proviene el término religión) 51. Los sabios conocedores de la auténtica sabiduría ejecutan su trabajo desapegados de su recompensa. Y libres así de la esclavitud al nacimiento18, obtienen con seguridad la salvación. (18 La superación de la dualidad lleva a un estado de perfección, de liberación del samsara, por lo cual ya no se ha de volver a reencarnar para gozar o sufrir de las consecuencias del Karma, pues ha sido anulada) 52. Una vez que hayas cruzado el profundo océano de Maya19 estarás aún más allá de lo que hay escrito en cualquier escritura; ya sea de tiempos pasados o los que han de venir. (19 Maya, es la materia que, formando el universo, se forma a sí misma. Es la ilusión del mundo, la ignorancia, el mundo relativo y engañoso que perciben nuestros sentidos y que debe ser superado para llegar a la unión con la Conciencia Universal) 53. Cuando tu mente esté confusa por la controversia de tantas escrituras contradictorias, deberás concentrarla en la contemplación divina: así alcanzarás la Meta Suprema del Yoga20. (20 Samadhi, o éxtasis en la contemplación de la Luz Divina, es la última etapa para lograr la liberación. Disolución total de la conciencia en la Santa Palabra: energía vital.) ARJUNA: 54. ¡Oh, Krishna! ¿Cuáles son los síntomas que permiten reconocer a un hombre sabio, dotado de visión divina? ¿De qué modo habla? ¿Cuál es su silencio? ¿Cómo actúa?
KRISHNA: 55. Cuando un hombre se libera de todos los deseos que anidaban en su corazón, y por la gracia de Dios encuentra la dicha divina, entonces su alma descansa definitivamente en paz.
56. El que no es perturbado por las penas ni anhela las alegrías, ya desapegado de los placeres y estando más allá de la pasión: éste es un sabio de mente equilibrada.
57. Quien no se regocija en la fortuna y los bienes, ni se apena en el infortunio o la enfermedad; aquél que donde quiera que esté está libre de ataduras, sin duda posee suprema sabiduría.
58. Quien, al igual que la tortuga, vierte su conciencia hacia dentro, replegando sus sentidos de atracción que ofrecen los placeres externos, éste posee ecuánime sabiduría.
59. Cuando un hombre repliega sus sentidos, los placeres desaparecen, pero no el deseo de tenerlos. Éste sólo desaparece cuando el alma ha obtenido visión de lo supremo.
60. La impetuosa voluptuosidad de los sentidos arrastra a la mente hacia las cosas exter- nas, perturbando así a los hombres sabios, buscadores de la perfección.
61. Hay que retraer la conciencia de los sentidos y verterla en la armonía interior sen- tándose pues en meditación y con devoción, el alma encuentra descanso en Mí. Cuando los sentidos están en armonía, se obtiene serena sabiduría.
62. El apego surge del deleite en los placeres de los sentidos; del apego surge el deseo y del deseo, la lujuria y el ansia de posesión; y esto conduce a la pasión y a la ira.
63. La pasión turba a la mente y merma la memoria, haciéndonos olvidar nuestro deber. Esto acarrea la insensatez, y la insensatez lleva al hombre a la destrucción.
64. Pero el alma que a pesar de estar en el mundo de los sentidos, mantiene sus sentidos bajo control está libre de apego y descansa serena. 65. En esta paz mental, toda tristeza o sufrimiento desaparecen, pues esa paz es sabiduría y en ella el corazón encuentra sosiego. 66. Un hombre sin disciplina, jamás obtendrá sabiduría, ni tampoco contemplación. Sin contemplación no puede haber paz, y sin paz, ¿cómo puede haber gozo? 67. Pues cuando la mente vaga tras los placeres de los sentidos, la pasión perturba su sabiduría, igual que el viento empuja un cascarón sobre las aguas. 68. El hombre que aparta sus sentidos de los placeres externos obtiene serena sabiduría. 69. Cuando es noche para los demás seres, el hombre disciplinado despierta a la Luz. Y lo que es día para los demás seres, para el sabio que puede ver, es noche. 70. Al igual que todas las aguas fluyen hacia el océano, y no por eso el océano se des- borda, el sabio, aunque le surjan deseos, permanece en unidad inquebrantable con su paz interior. 71. El hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del “yo” y de “lo mío”, alcanza la paz suprema. 72. Este es, oh Arjuna, el hombre que descansa en Brahman. Al reconocerle desaparece toda ilusión. Aunque esto ocurriese en el último momento de la vida de un hombre sobre esta tierra, éste puede alcanzar el Nirvana Supremo: este hombre encontrará paz en la unión con Dios.
CAPITULO 3.° LA ACCION ARJUNA: 1. ¡Oh, Krishna! Si tu enseñanza es que el desapego es superior a la acción, ¿cómo entonces me pides que ejecute la terrible acción de la guerra? 2. En esta contradicción de tus palabras, mi mente encuentra confusión. Aclárame, te lo ruego, ¿por qué camino puedo alcanzar lo Supremo?
KRISHNA: 3. Antes te he hablado, oh príncipe sin mácula, de dos caminos que conducen a la perfección, el de la sabiduría y el camino de la acción de los yoguis, el Karma Yoga. (yogui: quien realiza su trabajo desinteresadamente y sin apego) 4. El desapego en la acción no es alcanzable mediante la pasiva inactividad. Ni la suprema perfección es alcanzable por la mera renuncia. 5. Pues el hombre no puede estar inactivo ni por un momento. Todo es impulsado a la acción irremediablemente por las tres fuerzas de la naturaleza. 6. Aquél que se abstiene de la acción, mas no aparta su mente de los placeres de los sentidos, vive en la ilusión y es un falso seguidor del Camino. 7. Pero aquél que, manteniendo todos sus sentidos bajo control y libre de apego, se entrega al camino de la acción sin apego, éste es un gran hombre en verdad. 8. Haz tu tarea en la vida, porque la acción es superior a inacción. Ni siquiera el cuerpo podría subsistir, si no hubiese actividad vital en él. 9. En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adoración. Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo. 10. Así lo hizo saber el Creador cuando hizo al hombre y sus obras como adoración: “Adorándole con tus obras multiplicarás y colmarán todos tus deseos”, dijo. 11. Así complacerás a los Dioses y ellos te complacerán a ti. Y en esta armonía con ellos, podrás alcanzar el bien supremo. 12. Satisfechos los Dioses por tu sacrificio, te colmarán todos los deseos. Sólo un ladrón goza de sus dones y nos los ofrece en sacrificio. 13. Los santos que comen de los alimentos que son ofrecidos al Señor, quedan libre de pecado. Mas la gente mundana que hacen fiestas para gozar de la comida, de este modo pecan. 14. El alimento da vida a los seres, y éste proviene de la lluvia caída del cielo. El sacrificio atrae la lluvia del cielo; es una acción sagrada. 15. La acción sagrada, tal y como describen los Vedas, se ofrece a lo Eterno. Y lo Eterno es Brahman, el que todo lo penetra; por lo cual, está siempre presente en todo sacrificio. 16. Éste es el ciclo de la Rueda de la Ley en continuo movimiento, y en vano vive el hombre que, malgastando su vida en placeres, no ayuda a este ciclo. 17. Pero el hombre que se deleita en el Espíritu, y en Él encuentra su satisfacción y su paz, ese hombre está más allá de las leyes de la acción. 18. En verdad, está más allá de lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer, y para realizar su trabajo ya no necesita depender de la ayuda de los seres mortales. 19. Por lo cual, actúa sin apegos y realiza el trabajo que debas hacer, pues el hombre cuyo trabajo es puro obtiene sin duda lo Supremo. 20. El rey Janaka24 y otros guerreros alcanzaron la perfección siguiendo el camino de la acción. Considera siempre el bien como tu meta y realiza tu tarea en esta vida. (24 Janaka era un rey de la antigüedad que por sus obras se ha convertido en un símbolo de karma) 21. En las obras de los mejores hombres, los demás encuentran su ejemplo a seguir. El sendero por donde anda un gran hombre se convierte en una guía para el resto de la humanidad. 22. ¡Oh, Arjuna! no hay nada que Yo deba hacer en ninguno de los tres mundos, pues míos son. No hay nada que tenga que conseguir, porque lo tengo todo. Sin embargo, aún actúo. 23. Pues si Yo no estuviese en continua acción de un modo incansable, los hombres que ahora viven siguiendo los muchos y diversos caminos adoptarían la pasiva inacción. 24. Si yo no hiciera Mi trabajo, estos mundos serían destruidos. Se originaría un gran caos y todos los seres se extinguirían. 25. Al igual que el ignorante ejecuta sus acciones apegado al resultado de ellas, el sabio trabaja desinteresadamente para el bien de toda la humanidad. 26. El sabio no debe confundir la mente de los ignorantes que actúan apegados al resul- tado de sus acciones; más bien, debe ejecutar sus acciones con desapego y devoción y así estimularlos a que hagan lo mismo. 27. En este mundo temporal todas las acciones suceden por intervención de los tres Gunas, fuerzas de la naturaleza. Mas el hombre, engañado por la ilusión del “Yo”, piensa: “Yo soy el hacedor.” 28. Pero el conocedor de la relación entre las fuerzas de la naturaleza y las acciones manifiestas, sabe que algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras. Libre entonces de su esclavitud, ya no pretende ser el hacedor. 29. Aquéllos que viven sometidos a la ilusión de los tres Cunas, se ven afectados por sus influencias. Mas no perturbe el sabio, que conoce el Todo, al ignorante que aún no puede verlo. 30. Ofréceme todas tus acciones, y no hagas caso a tu mente, depositándola en lo Supremo. Libre de pensamientos egoístas y esperanzas banales, lucha, sintiendo la paz en tu interior. 31. Todos aquéllos que sigan mi doctrina y tengan fe en Mí, realizando su trabajo con pureza y buena voluntad, definitivamente encuentran libertad. 32. Pero todos aquellos hombres ciegos que no siguen mi doctrina y actúan con maldad, guiados por su mente confusa, perdidos están. 33. Al igual que todos los seres siguen el orden de la naturaleza, también el sabio actúa de acuerdo con los impulsos de su propia naturaleza. ¿Qué necesidad hay de desobedecerla? 34. El odio y la ansiedad por las cosas de este mundo provienen de la naturaleza inferior del hombre. Malo es caer bajo estas dos influencias, pues son los dos enemigos del que recorre este camino. 35. Aunque tu trabajo sea humilde, realízalo sin sentir preferencia por otros más impor- tantes. Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que vivir envidiando el de otros es la muerte. ARJUNA: 36. ¡Oh, Krishna! ¿Qué misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente, incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad? KRISHNA: 37. La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de maldad y el foco de destrucción: reconócelas como enemigas del alma. 38. El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio. 39. El deseo enturbia la sabiduría; es el eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego toma infinitas formas, lo mismo hace el deseo; y aún así, no puede encontrar satisfacción. 40. El deseo encuentra cobijo en los sentidos y la mente del hombre. Tras lo cual enturbia la sabiduría, produciendo así la ceguera del alma. 41. ¡Oh, Arjuna! Controla tus sentidos, eliminando tus deseos impuros; pues son los destructores de la sabiduría y la visión espiritual. 42. Enorme se dice ser el poder de los sentidos. Pero aún más poderosa que los sentidos es la mente. Y aún más poderosa que la mente es la razón. Pero aún más grande que la razón es el Espíritu, que habita en todos los hombres y en todo lo que existe. 43. Conoce pues a Aquél que está por encima de la razón, y deja que Su paz te dé paz. Sé un auténtico guerrero y mata el deseo, que es el más poderoso de los enemigos del alma.

lunes, 10 de octubre de 2016

Creer o no creer

"Me parece fundamentalmente deshonesto y dañino para la integridad intelectual creer en algo solo porque te beneficia y no porque pienses que es verdad".

Dejemos de creer en las cosas solo porque nos reconfortan. Eso es corrupto. Autoengaño placentero. Busquemos lo verdadero. No intentemos evadir el miedo y el dolor sicológico a costa de creer cualquier cosa.




miércoles, 17 de agosto de 2016

Primera página del libro "Yo soy eso" de N. Maharaj

No soy esta persona, este cuerpo- mente, ni nada parecido
Como no puedo ser lo que percibo, no soy este cuerpo-mente ni nada de lo que pueda estar consciente.
Como cuerpo, usted está en el espacio. Como mente, usted está en el tiempo. ¿Pero es usted un mero cuerpo con una mente en él? ¿Ha investigado usted alguna vez?
¿Por qué no investiga usted la idea misma de un cuerpo? ¿Aparece la mente en el cuerpo o el cuerpo en la mente? Ciertamente debe haber una mente para concebir la idea «yo soy el cuerpo». Un cuerpo sin mente no puede ser «mi cuerpo». «Mi cuerpo» está invariablemente ausente cuando la mente está en suspenso. Está también ausente cuando la mente está profundamente inmersa en pensamientos y sensaciones.
Usted observa al corazón sentir, a la mente pensar, al cuerpo actuar; el acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe.
Lo percibido no puede ser el perceptor. Todo lo
que usted ve, oye, o piensa, recuerde —usted no es lo que acontece, usted es a quien todo eso acontece.
El deseo, el temor, los trastornos, el gozo, no pueden aparecer a menos de que usted esté aquí para que se le aparezcan. Sin embargo, acontezca lo que acontezca, todo apunta a su existencia como centro perceptor. No haga caso de los indicadores y sea consciente de lo que indican.
Dése cuenta de que todo modo de percepción es subjetivo, de que lo que se ve o se oye, se toca o se huele, se siente o se piensa, se espera o se imagina, está en la mente y no en la realidad, y usted experimentará paz y liberación del temor.
Cuando usted se da cuenta de que la distinción entre lo interior y lo exterior está sólo en la mente, usted ya no tiene miedo.
Usted no es el cuerpo ni está en el cuerpo —no hay ninguna cosa tal como el cuerpo. Usted se confunde gravemente a usted mismo; para comprender correctamente —investigue.
¡Usted no está en el cuerpo, el cuerpo está en usted! La mente está en usted. Ambos le ocurren a usted. Están aquí debido a que usted los encuentra interesantes.
Usted sólo sabe que usted reacciona. ¿Quién reacciona y a qué?, usted no lo sabe. Al contacto, usted sabe que usted existe, —«yo soy». El «yo soy esto», «yo soy eso» son imaginarios.
Para mi mismo yo no soy perceptible ni concebible; no hay nada que yo pueda señalar y decir: «esto soy yo». Usted se identifica con todo muy fácilmente; yo lo encuentro imposible. La sensación: «yo no soy esto o eso, ni nada es mío» es tan fuerte en mí que tan pronto como aparece una cosa o un pensamiento, viene inmediatamente la sensación «yo no soy esto».
Oiga usted lo que oiga, vea usted lo que vea, piense usted lo que piense, yo no soy eso. Yo estoy libre de ser un percepto, o un concepto.
Lo mismo que usted no puede ver su rostro, sino sólo su reflejo en el espejo, así usted sólo puede conocer su imagen reflejada en el espejo inmaculado de la presenciación pura. Vea las máculas y elimínelas. La naturaleza del espejo perfecto es tal que usted no puede verlo. Todo lo que usted puede ver será necesariamente una mácula. Apártese de ella, abandónela, conózcala como algo indeseado.
Una vez perfeccionado el espejo para que refleje correctamente, verdaderamente, usted puede
volver el espejo y ver en él un verdadero reflejo de usted mismo —verdadero hasta donde el espejo puede reflejar. Pero el reflejo no es usted mismo — usted es el veedor del reflejo. Compréndalo claramente —perciba usted lo que perciba, usted no es lo que usted percibe. Usted puede ver ambos, la imagen y el espejo. Usted no es ninguno de ambos.
Recuerde, nada de lo que usted percibe es suyo.
Lo que es realmente suyo propio —usted no es consciente de ello.
Usted no es nada de lo que pueda ser consciente.
Como debe haber algo inmutable para registrar lo discontinuo, no soy este cuerpo-mente, que no es ni continuo ni permanente.
La mente es discontinua. Una y otra vez se queda en blanco, como en el sueño profundo o en el desvanecimiento, o en la distracción. Debe haber algo continuo para registrar la discontinuidad. La memoria es siempre parcial, no fiable y evanescente. Ella no explica el fuerte sentido de identidad que impregna la consciencia, la sensación de «yo soy». Encuentre lo que está en la
raíz de ello.
Usted no puede ser consciente de lo que no cambia. Toda consciencia es consciencia del cambio. Pero la percepción misma del cambio — ¿no necesita un trasfondo inmutable?
Los cambios son inevitables en lo que cambia, pero usted no está sujeto a ellos. Usted es el trasfondo sin cambio, contra el que se perciben los cambios.
El sí mismo basado en la memoria es momentáneo. Pero ese sí mismo requiere una continuidad sin ruptura detrás de él. Usted sabe por experiencia que hay lagunas en las que su sí mismo es olvidado. ¿Qué lo trae de nuevo a la vida? ¿Qué le despierta a usted por la mañana? Debe haber algún factor constante que salva las lagunas en la consciencia. Si usted observa cuidadosamente, encontrará que incluso su consciencia diaria opera en destellos, con lagunas que se intercalan todo el tiempo. ¿Qué hay en las lagunas? Qué puede haber sino su ser real, que es atemporal; la mente y la ausencia de mente son uno para él.
Dése cuenta de que, piense usted lo que piense que usted es, se trata sólo de una corriente de aconteceres; de que mientras que todo acontece,
viene y va, sólo usted es, lo sin cambio entre lo cambiante, lo autoevidente entre lo inferido. Separe lo observado del observador y abandone las falsas identificaciones.
La sucesión de momentos transitorios crea la ilusión del tiempo, pero la realidad atemporal del ser puro no está en movimiento, pues todo movimiento requiere un trasfondo inmutable. El ser puro mismo es el trasfondo. Una vez que usted lo ha encontrado en usted mismo, usted sabe que nunca había perdido ese ser independiente, independiente de todas las divisiones y separaciones.
Lo real es sin cambio. Lo que cambia no es real, lo que es real no cambia. Ahora bien, ¿qué es en usted eso que no cambia? Mientras hay alimento, hay cuerpo y mente. Cuando el alimento se acaba, el cuerpo muere y la mente se disuelve. ¿Pero perece el observador? Es un hecho de experiencia efectiva que el sí mismo tiene ser independiente de la mente y del cuerpo. Es ser—presenciación— felicidad. La presenciación de ser es felicidad.
Usted debe darse cuenta de usted mismo como lo inmutable, detrás y más allá de todo lo que se mueve, el presenciador silente de todo lo que acontece.
Como la persona es un caudal cambiante de objetos mentales que yo, como sujeto, considero mi cuerpo-mente, no puedo ser una persona. Soy, pero no puedo ser esto o aquello.
No es usted quien desea, teme y sufre, sino la persona construida sobre el cimiento de su cuerpo por las circunstancias y las influencias. Usted no es esa persona.
La persona no es nunca el sujeto. Usted puede ver una persona, pero usted no es la persona.
Su ser una persona se debe a la ilusión del espacio y del tiempo; usted se imagina que está en un cierto punto y que ocupa un cierto volumen; su personalidad se debe a su autoidentificación con el cuerpo.
¿Cómo viene al ser la personalidad? Por la memoria. Identificando el presente con el pasado y proyectándolo en el futuro. Piense en usted mismo como momentáneo, sin pasado ni futuro, y su personalidad se disuelve.
El cuerpo-mente es como una habitación. Está aquí, pero yo no necesito vivir en ella siempre.
La persona es meramente el resultado de una incomprensión. En realidad, no hay ninguna cosa
tal. Las sensaciones, los pensamientos y las acciones corren ante el observador en sucesión inacabable, dejando su rastro en el cerebro y creando una ilusión de continuidad. Un reflejo del observador en la mente crea la sensación de «yo» y la persona adquiere una existencia aparentemente independiente. En realidad no hay ninguna persona, sólo el observador idenficándose a sí mismo con el «yo» y lo «mío».
Es porque el «yo soy» es falso por lo que quiere continuar. La Realidad no necesita continuar — sabiéndose a sí misma indestructible, es indiferente a la destrucción de las formas y expresiones. Para fortalecer y estabilizar el «yo soy» nosotros hacemos todo tipo de cosas —todo en vano, pues el «yo soy» tiene que ser reconstruido de instante en instante. Es un trabajo que no cesa y la única solución radical es disolver la sensación separativa de «yo soy tal y tal persona» de una vez por todas.
No es el «yo soy» lo que es falso, sino lo que usted cree que usted es. Yo puedo ver, más allá de la menor sombra de duda, que usted no es lo que usted cree ser.
Lo que es realmente suyo propio —usted no es consciente de ello. De lo que usted es consciente
no es usted ni suyo. Suyo es el poder de percepción, no lo que usted percibe. Es un error tomar lo consciente como la totalidad del hombre. El hombre es lo no consciente, lo consciente y lo supraconsciente, pero usted no es el hombre. Suya es la pantalla, la luz y también el poder de ver, pero la imagen no es usted.
Como es mi presencia, la que está siempre aquí y ahora, la que le otorga la cualidad de actual a cualquier acontecimiento, yo soy más allá del tiempo y el espacio. Nunca nací, ni tampoco moriré.
Tome la idea «yo he nacido». Usted puede tenerla por verdadera. No lo es. Usted jamás ha nacido, y jamás morirá. Es la idea lo que ha nacido y lo que morirá, no usted. Al identificarse a usted mismo con ella usted devino mortal.
Su error consiste en su creencia de que usted ha nacido. Usted no ha nacido nunca ni nunca morirá.
Entre lo recordado y lo actual hay un diferencia básica, que puede ser observada de momento en momento. En ningún punto del tiempo lo actual es lo recordado. Entre los dos hay una diferencia de cualidad, no sólo de intensidad. Lo actual es
inconfundiblemente actual. Usted no puede intercambiar los dos por ningún esfuerzo de voluntad o de imaginación. Ahora, ¿qué es lo que da esta cualidad única a lo actual? Obviamente, es el sentido de que usted está presente. En el recuerdo y en la anticipación hay una clara sensación de que es un estado mental bajo observación, mientras que, en lo actual, la sensación es primariamente la de estar presente y ser presenciador. Dondequiera que usted va, el sentido de aquí y ahora usted lo lleva consigo todo el tiempo. Ello significa que usted es independiente del espacio y del tiempo, que el espacio y el tiempo están en usted, no usted en ellos. Es su autoidentificación con el cuerpo, que, por supuesto, es limitado en el espacio y el tiempo, el que le da a usted la sensación de finitud. En realidad usted es infinito y eterno.